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Biografía

Antonio Ruiz Soler "Antonio el Bailarín"

(Sevilla, 1921- Madrid, 1996)

Bailarín, bailaor y coreógrafo

A los seis años empieza su aprendizaje en la academia del maestro Realito, que le inició especialmente en los bailes de palillos. Destaca como niño prodigio y al año siguiente le asignan de pareja a una niña de sus mismas características, la que más tarde se consolidaría como su pareja estable de baile bajo el nombre de Rosario (Florencia Pérez Padilla. Sevilla, 1918 - Madrid, 2000). El maestro les lleva a bailar en fiestas y teatros donde actúan profesionales. La primera actuación de este tipo fue en 1928, en el Teatro Duque de Sevilla, a los siete años. En 1929 bailó ante los reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia, cuando fueron a presidir la Exposición Mundial de Sevilla.

Alternando con las actuaciones teatrales, baila en los cafés concierto, en fiestas privadas y en fiestas tradicionales andaluzas como las Cruces de Mayo. Es la primera etapa infantil sevillana, en la cual termina de formarse con los maestros de baile Otero, Pericet y se especializa en flamenco con el maestro Frasquillo. Enseguida empiezan a trabajar fuera de Sevilla, por el resto de Andalucía, otras provincias y Madrid, donde les llaman Los Chavalillos Sevillanos.

1937, es fecha clave para la futura consagración de Antonio; están actuando en Barcelona y Francia, cuando el empresario de variedades Marquesi contrata a la pareja para ir a América, donde entre éste y otros nuevos compromisos, permanecerán doce años. La primera actuación es en Argentina, en 1937, en el Teatro Maravillas de Buenos Aires, con el espectáculo Las maravillas del Maravillas.

Terminan la gira sudamericana en Brasil, en 1939, y son contratados para la Sala de Fiestas del Waldorf-Astoria de Nueva York, con ello se les abren las puertas de Norteamérica; permanecen allí siete años alternando temporadas largas en esta sala con viajes a Hollywood, donde participan en varias películas. En 1943, de vuelta a Nueva York, se presentan en el Teatro Carnegie Hall, con un grupo algo más numeroso y donde Antonio interpreta el Corpus Christi en Sevilla, de Albéniz. Durante los siguientes años las actuaciones se ampliarán a todo el país.

Su regreso a España en 1949 proporciona a Antonio otro impulso ascendente en su carrera. En un principio tienen cierta dificultad para actuar, pero el empresario Lusarreta les contrata para hacerlo en Madrid y el 27 de enero de 1949, debutan en el Teatro Fontalba.

1952 será para Antonio un año marcado por acontecimientos decisivos y otros muy importantes en su carrera artística. Primero, la pareja artística Rosario y Antonio, después de haber trabajado juntos durante veintidós años, se separa definitivamente, como consecuencia de desavenencias anteriores. Antonio, en este mismo año, saca adelante el proyecto de crear una gran compañía. Empieza a madurarlo en solitario en Sevilla y le da forma en Madrid, en los estudios de baile de la calle Montera.

De este mismo año es la creación del baile el Martinete, palo flamenco que hasta entonces sólo estaba reservado al cante y él lo utilizará para un solo en la película Duende y misterio del flamenco de Edgar Neville. Por último, como reconocimiento mundial a la figura de Antonio y a la danza española, Leónidas Massine le propone como bailarín principal en su coreografía de El sombrero de tres picos y para ser presentado en el Teatro de la Scala de Milán; esto se hará realidad al año siguiente, junto con una coreografía del Capricho español de Rimsky- Korsakof.

El año 1953, está marcado por la presentación al público de la primera compañía de Antonio Ruiz y el consiguiente estreno de las nuevas obras que lo componen; quizá sea para él, el año que más valore dentro de su carrera artística. Se presenta el 20 de julio de 1953, en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, con estreno también de escenario (Jardines del Generalife) y con su nueva compañía Antonio Ballet Español. A partir del estreno en Granada, la compañía se presenta en el Teatro Español de Madrid y desde allí comienza una gira constante por otras ciudades españolas y por Europa, América e incluso Africa, como El Cairo y Johanesburgo.

En 1958 Antonio realiza una coreografía para el ballet El sombrero de tres picos de Falla, con unos figurines de Muntañola que no desmerecen en nada a los de Picasso, de la versión de Massine. La farruca del molinero es un acierto de coreografía e interpretación. La colaboración de Rosita Segovia contribuye, con su buen hacer de bailarina-actriz, al éxito general de este ballet.

Le siguen otros proyectos, en 1960, en el Teatro Liceo de Barcelona estrena nuevo espectáculo con música de Albéniz y Jugando al toro de Ernesto Halffter. Es esta una época de evolución en el concepto creativo de Antonio; busca temas simbólicos de contenido recargado como sucede en la última obra citada y en Eterna Castilla.

En 1962 es el reencuentro con Rosario; Antonio la presenta como artista invitada dentro de su compañía. En 1964 vuelve a reunirse la pareja artística por última vez, para realizar una gira nacional y otra internacional actuando en: Inglaterra, en los Teatros Opera House y Royal Drury Lane de Londres; en Rusia, actúan por primera vez en Leningrado, Kiev y Moscú, con gran éxito, como en el resto de los países; la gira continúa por Estados Unidos y Sudamérica. Es en Chile cuando Rosario da por terminado el compromiso artístico con la compañía.

En 1965, Antonio cambia el nombre a su compañía, denominándose desde entonces Antonio y sus Ballets de Madrid. Bajo este nombre o con el anterior, y durante más de diez años, toma parte muy activa en los Festivales de España del Ministerio de Información y Turismo, creando nuevos espectáculos.

En 1978, pensando en retirarse de la vida profesional, prepara una gira de despedida con un espectáculo que titula Antonio y su Teatro Flamenco. El elenco está formado por un grupo reducido de intérpretes. En 1979 hace su retirada profesional como bailarín, en la ciudad japonesa de Sapporo, justo cuando se cumplían sus bodas de oro con la danza.

En marzo de 1980, por su largo y brillante historial como bailarín y coreógrafo, es nombrado director artístico del Ballet Nacional Español del Ministerio de Cultura; después de dos años, casi tres, en este puesto, en mayo de 1983 es cesado en el cargo.

A lo largo de su vida, Antonio ha intervenido también en varias de películas que han pasado a la historia del cine, además tiene una obra escrita por él, Antonio. Mi diario en la cárcel y ha recibido, en reconocimiento a su actividad artística como bailarín o coreógrafo, incontables premios o menciones, entre otras muchas:

Cruz de Isabel la Católica (1950), Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (1952), Medalla de Oro Extraordinaria Círculo de Bellas Artes (1959-60), Medalla de Honor de las Naciones Unidas (1963), Medalla de Oro de la Real Academia de la Danza de Suecia (1964), Medalla de Oro de la Escuela de la Danza de Moscú (1966), Premio Nacional de Flamenco de la Cátedra de Flamencología de Jerez (1966), Premio Nacional de Ballet (1972), Medalla de Oro del Spanish Institut de Nueva York (1979).

Falleció en Madrid en febrero de 1996.

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